Tendencias ERP 2026: el cloud ya es estándar, la IA tiene un coste y el partner importa más que nunca
Elegir un ERP nunca ha consistido únicamente en comparar funcionalidades. Pero en 2026 esta afirmación cobra todavía más importancia.
Los últimos datos publicados por ERP Research, a partir del análisis de 61 soluciones ERP, 1.948 casos publicados de implantación, 691 productos complementarios y las capacidades de inteligencia artificial de ocho grandes soluciones, muestran un mercado que está evolucionando hacia modelos cada vez más conectados, cloud y dependientes de ecosistemas tecnológicos especializados.
Para las empresas que están pensando en renovar su sistema de gestión, las conclusiones son especialmente relevantes: ya no basta con preguntarse qué ERP elegir. También hay que decidir cómo desplegarlo, con qué aplicaciones conectarlo, qué capacidades de IA aportan realmente valor y quién va a encargarse de implantarlo y hacerlo evolucionar.
El cloud se consolida como éstandar en el mercado ERP
La evolución hacia modelos cloud es una de las tendencias más claras del mercado ERP.
Según ERP Research, el 89% de los sistemas analizados ofrece actualmente una modalidad cloud y el 41% opera exclusivamente bajo este modelo. Al mismo tiempo, un 56% todavía mantiene alguna alternativa on-premise.
Los datos muestran, por tanto, una clara dirección del mercado: el cloud ha dejado de ser una opción minoritaria para convertirse en el modelo predominante dentro de la oferta ERP.
Detrás de esta evolución existen razones tanto tecnológicas como empresariales: mayor facilidad de acceso, movilidad, escalabilidad, actualización continua de las aplicaciones o menor dependencia de infraestructura propia, entre otras.
Sin embargo, el avance del cloud no significa que todas las organizaciones deban adoptar exactamente la misma arquitectura. La permanencia de alternativas on-premise e híbridas demuestra que siguen existiendo escenarios en los que intervienen condicionantes como las integraciones existentes, la localización y gobierno del dato, la seguridad, la disponibilidad requerida o determinadas infraestructuras y aplicaciones heredadas.
Por eso, en un proyecto ERP actual la conversación ya no suele centrarse únicamente en “cloud sí o cloud no”, sino en determinar qué modelo de despliegue permite a la empresa obtener mayor flexibilidad, seguridad, continuidad y capacidad de evolución.
El principal competidor del ERP sigue siendo Excel
Quizá uno de los datos más interesantes del estudio sea también uno de los menos tecnológicos.
De los 1.372 casos publicados que identifican qué sistema utilizaba previamente la empresa, el 21% corresponde a organizaciones que sustituyeron hojas de cálculo y procesos manuales, no otro ERP.
Excel continúa siendo una herramienta extraordinariamente útil. El problema aparece cuando termina convirtiéndose, casi sin pretenderlo, en el sistema sobre el que descansan procesos críticos: previsiones, inventario, producción, compras, control financiero, planificación o seguimiento comercial.
A medida que una organización crece, ese modelo suele generar síntomas conocidos: duplicidad de información, versiones diferentes de un mismo dato, dependencia de determinadas personas, dificultad para obtener indicadores fiables o un volumen creciente de tareas manuales.
Implantar un ERP en estos escenarios no consiste simplemente en digitalizar lo que antes se hacía en Excel. La oportunidad está en revisar los procesos, eliminar tareas innecesarias y construir un modelo de gestión más integrado.
La IA ya está en el ERP, pero conviene saber qué se está comprando
La inteligencia artificial es probablemente uno de los argumentos que más aparecen actualmente en cualquier conversación sobre software empresarial.
Los datos ayudan a poner algo de orden.
ERP Research ha identificado 173 capacidades de IA en ocho grandes soluciones ERP. De ellas, el 78% están disponibles actualmente de forma general, mientras que el 36% requiere algún coste adicional sobre la licencia principal, ya sea mediante módulos adicionales, créditos de consumo u otros niveles de plataforma.
La conclusión para una empresa que esté evaluando un nuevo ERP es sencilla: la existencia de IA no debería valorarse mediante una casilla de “sí” o “no” en una comparativa de producto.
Conviene comprobar al menos tres cuestiones:
- qué funcionalidades están realmente disponibles y cuáles siguen en fase de desarrollo o preview;
- qué modelo de licencia o consumo requieren;
- y, sobre todo, qué procesos concretos pueden mejorar y qué retorno pueden aportar.
Automatizar la entrada de información, detectar anomalías, realizar previsiones, consultar datos mediante lenguaje natural o asistir a los usuarios pueden generar importantes mejoras de productividad. Pero la IA solo aporta valor empresarial cuando existe detrás un proceso bien definido, información de calidad y un caso de uso justificable.
El ERP ya no trabaja solo
Otro dato significativo es el crecimiento del ecosistema que rodea a estas plataformas. ERP Research registra 691 productos complementarios agrupados en 59 categorías funcionales, desde la automatización de cuentas a pagar y la fiscalidad hasta la planificación de demanda, el EDI o aplicaciones especializadas por sector.
Esto confirma algo que vemos constantemente en los proyectos: cada vez es menos habitual que una sola aplicación cubra, con la misma profundidad, todas las necesidades de una organización.
El ERP sigue siendo el centro de la gestión, pero a su alrededor conviven CRM, gestión documental, tesorería, business intelligence, RR. HH., gestión de gastos, movilidad, automatización y soluciones específicas para determinados sectores y procesos.
En Solitium Nedtel trabajamos precisamente desde esta lógica de ecosistema, combinando soluciones ERP como Sage 50, Sage 200 y Sage X3 con tecnologías especializadas en CRM, gestión documental, recursos humanos o gestión de gastos, entre otras áreas.
La pregunta ya no es solo si una funcionalidad viene incluida en el ERP. También importa cómo se conectan las distintas aplicaciones, qué sistema gobierna cada dato y cómo se podrá mantener y hacer evolucionar esa arquitectura en el futuro.
¿Las implantaciones ERP son ahora más rápidas? Sí, pero con matices
Los proyectos publicados analizados por ERP Research que informan de su duración presentan una mediana de seis meses, y el 46% declara implantaciones inferiores a ese plazo. Solo el 11% supera el año.
Son cifras positivas y reflejan avances reales: soluciones cloud, parametrizaciones más estandarizadas, metodologías más maduras, plantillas sectoriales y proyectos desarrollados por fases están permitiendo acelerar muchas implantaciones.
Pero la propia fuente introduce una advertencia importante: se trata de casos de éxito publicados por fabricantes y partners, por lo que existe un sesgo natural hacia proyectos que han tenido resultados favorables.
Por eso, utilizar seis meses como referencia universal sería un error.
La duración de un proyecto dependerá de cuestiones como el número de sociedades, usuarios y centros de trabajo; los procesos productivos o logísticos; las integraciones; las migraciones de información; el nivel de personalización o la capacidad de la propia organización para participar en el proyecto.
Un buen proyecto ERP no es necesariamente el que termina antes, sino el que define correctamente alcance, prioridades, responsabilidades y fases antes de comenzar.
El partner se convierte en parte de la decisión tecnológica
Y probablemente aquí encontramos uno de los datos más interesantes del estudio.
El 87% de los 1.948 casos de implantación analizados identifica expresamente un partner encargado del proyecto, con 633 empresas de implantación diferentes presentes en la base analizada.
Es una cifra que ayuda a desmontar una idea todavía habitual: pensar que elegir un ERP equivale a elegir únicamente un fabricante.
El fabricante desarrolla la tecnología. Pero después alguien debe analizar los procesos, parametrizar el sistema, migrar la información, integrar aplicaciones, formar a los usuarios, acompañar la puesta en marcha y continuar haciendo evolucionar la solución.
Por eso, junto con la cobertura funcional y tecnológica del ERP, resulta recomendable evaluar aspectos como la experiencia del partner, su conocimiento del sector, la metodología de implantación, la capacidad técnica, los recursos disponibles y el modelo de soporte posterior.
En Solitium Nedtel este acompañamiento forma parte del planteamiento de los proyectos: especialización tecnológica, consultores certificados, conocimiento de diferentes soluciones conectadas y experiencia acumulada en proyectos de implantación, evolución y soporte.
Elegir ERP en 2026 significa diseñar un modelo de gestión
Los datos de ERP Research permiten extraer una conclusión clara.
La conversación sobre ERP está evolucionando desde “qué software necesitamos” hacia una cuestión mucho más estratégica: ¿qué ecosistema tecnológico necesita nuestra empresa para gestionar mejor el negocio durante los próximos años?
Eso implica analizar conjuntamente ERP, cloud, integraciones, inteligencia artificial, automatización, costes, datos y partner.
Porque un ERP puede disponer de cientos de funcionalidades. El verdadero valor aparece cuando conseguimos que tecnología, procesos y personas trabajen bajo un mismo modelo de gestión.
CONTACTA CON NOSOTROS
¿Estás valorando cambiar o evolucionar tu ERP?
Cuéntanos tu reto empresarial y nuestro equipo de expertos analizará tu situación para ofrecerte la solución o ecosistema de aplicaciones más adecuado para las necesidades de tu negocio de hoy y mañana.
