Factura electrónica y VeriFactu: qué debe hacer una pyme en 2025–2026

26 Ene 2026 | Noticias corporativas

La factura electrónica y VeriFactu llevan tiempo sobre la mesa, pero para muchas pymes siguen siendo un tema difuso, lleno de dudas y, en ocasiones, de preocupación innecesaria.

En 2025 y 2026 el escenario cambia: la normativa avanza y la improvisación deja de ser una opción. La buena noticia es que no hace falta correr ni tomar decisiones precipitadas. Con información clara y una base de gestión adecuada, es posible adaptarse sin sustos.

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Dos conceptos clave que conviene no mezclar

Antes de entrar en qué hacer, conviene aclarar algo importante: factura electrónica y VeriFactu no son lo mismo, aunque estén relacionadas.

  • Factura electrónica: se refiere al formato, emisión, envío y conservación de las facturas de forma digital, con trazabilidad y control.

  • VeriFactu: es un sistema impulsado por la Agencia Tributaria que exige que el software de facturación garantice la integridad, trazabilidad e inalterabilidad de los registros.

Ambos conceptos apuntan al mismo objetivo: mayor control y transparencia en los procesos de facturación.

Por qué 2025–2026 son años clave para las pymes

Para muchas pequeñas y medianas empresas, estos años marcan un punto de inflexión. La normativa se irá aplicando de forma progresiva y afectará tanto a la forma de facturar como a las herramientas utilizadas.

El riesgo no está en el cambio en sí, sino en dejarlo para el último momento:

  • Adaptaciones urgentes.

  • Decisiones apresuradas sobre software.

  • Errores en la facturación.

  • Dependencia excesiva de personas o procesos manuales.

Anticiparse permite convertir una obligación en una mejora real de la gestión.

Qué debería hacer una pyme ahora mismo

Más allá de fechas concretas, hay una serie de pasos lógicos que cualquier pyme puede empezar a trabajar desde ya.

1. Analizar cómo factura hoy

El primer paso no es cambiar de herramienta, sino entender el punto de partida:

  • ¿Se factura con Excel o con un programa básico?

  • ¿Los envíos son manuales?

  • ¿Existe trazabilidad de las facturas emitidas?

  • ¿Depende todo de una persona concreta?

Este análisis suele revelar más riesgos de los que parece a simple vista.

2. Ordenar procesos antes que tecnología

Uno de los errores más habituales es pensar que la solución es solo “instalar un programa nuevo”.

Antes, conviene definir:

  • Cómo se generan las facturas.

  • Qué datos son obligatorios y quién los valida.

  • Cómo se registran, conservan y consultan.

Cuando el proceso está claro, la tecnología deja de ser un problema y se convierte en un apoyo.

3. Comprobar si el software está preparado

No todas las herramientas de facturación están pensadas para cumplir con los nuevos requisitos normativos.

Una pyme debería preguntarse:

  • ¿Mi software garantiza la integridad de los datos?

  • ¿Permite trazabilidad y control de cambios?

  • ¿Está preparado para adaptarse a VeriFactu y a la factura electrónica?

Si la respuesta no es clara, es una señal de alerta.

4. Planificar el cambio por fases

La adaptación no tiene por qué ser traumática. De hecho, lo recomendable es hacerlo por etapas:

  • Primero, asegurar una base de gestión sólida.

  • Después, adaptar la facturación.

  • Por último, optimizar y automatizar.

Este enfoque reduce riesgos y evita paradas innecesarias en el negocio.

Más allá del cumplimiento: una oportunidad para ganar control

Aunque la normativa suele percibirse como una carga, la realidad es que muchas pymes descubren que, al adaptarse:

  • Reducen errores.

  • Ganan visibilidad sobre cobros y facturación.

  • Mejoran la coordinación con asesorías.

  • Toman decisiones con datos más fiables.

Cumplir es obligatorio. Trabajar mejor es la verdadera ventaja.

El papel del acompañamiento

En este contexto, no se trata solo de cumplir una ley, sino de hacerlo con sentido.

Contar con un partner tecnológico que entienda normativa, procesos y realidad de las pymes marca la diferencia entre correr con prisas o avanzar con tranquilidad.

En Nedtel ayudamos a las empresas a:

  • Entender qué les aplica y qué no.

  • Definir un plan realista.

  • Implantar soluciones preparadas.

  • Acompañar el cambio para que funcione en el día a día.

Prepararse con tiempo es la mejor decisión

Factura electrónica y VeriFactu no deberían convertirse en un problema de última hora.

Con información clara, un diagnóstico inicial y un plan por fases, 2025–2026 pueden ser el momento de mejorar la gestión, no de sufrir la normativa.

Si tu empresa quiere prepararse sin sustos, ahora es el mejor momento para hacerlo.


No todas las empresas están en el mismo punto.
Y no todas necesitan lo mismo. 

Por eso, antes de tomar decisiones, lo más sensato es analizar la situación real del negocio.

Factura electrónica y VeriFactu: qué debe hacer una pyme en 2025–2026 - Nedtel Servicios
Factura electrónica y VeriFactu: qué debe hacer una pyme en 2025–2026 - Nedtel Servicios

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Preguntas frecuentes sobre factura electrónica y VeriFactu

¿Es obligatorio VeriFactu para todas las empresas?

La implantación será obligatoria de forma progresiva para empresas y autónomos que utilicen sistemas informáticos de facturación. Afecta especialmente a quienes emiten facturas mediante software.

¿Cuál es la diferencia entre factura electrónica y VeriFactu?

La factura electrónica es el formato digital con validez legal, mientras que VerifFactu es el sistema que certifica y valida que esas facturas cumplen los requisitos de integridad y trazabilidad exigidos por Hacienda. Ambos sistemas son complementarios.

¿Puedo seguir usando mi programa de facturación actual?

Depende de si está preparado para cumplir con VeriFactu y la normativa de factura electrónica. En muchos casos es necesario actualizarlo, adaptarlo o integrarlo con nuevas soluciones.

¿Mis datos y facturas estarán seguros?

Sí, siempre que se utilicen soluciones homologadas. Estos sistemas incluyen mecanismos de cifrado, firma electrónica, control de accesos y trazabilidad para garantizar la seguridad de la información.

¿Es necesario cambiar todo mi sistema informático?

No necesariamente. Muchas soluciones se integran con los sistemas existentes sin necesidad de sustituir toda la infraestructura tecnológica. Antes de hacer cambios, es recomendable realizar un análisis profesional.